El 17 de julio la revista Forbes publicó un interesantÃsimo artÃculo, en el que el actual presidente de Sony, Howard Stringer, cuenta sin ningún tapujo cómo rescató a la compañÃa de convertirse en un fósil anclado en la época del Walkman.
En el artÃculo, Stringer también revela la estrategia que se siguió para ganar la batalla de la alta definición y cómo se reorganizaron los diferentes brazos de la multinacional para que todos trabajaran en la misma dirección, fueran rentables y aportaran algo novedoso al mercado.
El texto original está en inglés, pero es tan interesante que nos hemos tomado la molestia de traducirlo entero para vosotros. Esperamos que lo disfrutéis.
Hace tres años Sony encomendó una de las mayores tareas de “reparación empresarial” a Howard Stringer. Stringer ya habÃa sido director de la división americana de Sony durante seis años, pero la decisión de darle el control total todavÃa parecÃa poco ortodoxa: Él habÃa nacido en Gales, no en Japón, y no se iba a mudar a Tokio cuando se le dio el cetro de una de las compañÃas japonesas más reverenciadas. El desafÃo era descorazonador: el gigante de la electrónica y el entretenimiento se debatÃa entre los números rojos y la parálisis organizativa. Stringer no creÃa tener ninguna respuesta. – “La verdad, no sabÃa muy bien lo que estaba haciendo”, confiesa.
Pero sabÃa dónde buscar ayuda. Antes de comenzar, leyó “Who Says Elephants Can’t Dance?” (¿Quién dice que los elefantes no pueden bailar?), un libro de Luis V. Gerstner Jr que narra cómo se rescató a IBM cuando era un dinosaurio empresarial como Sony. “Puedes leer el libro de Gerstner y ver claramente un plan de actuación para darle la vuelta a Sony”, comenta. “Es tan evidente que deslumbra, de no ser asà no habrÃa sido capaz de hacer lo que hice”. Mientras Stringer trabaja en la transformación de Sony, sigue tomando a Gerstner como asesor: De hecho acaba contratatando al jefe ejecutivo en funciones de IBM como su gurú empresarial privado-.
El autoinfravalorado Stringer parece ser justo lo que le hace falta a Sony. Se sirve de su sentido del humor y su encanto personal para ganarse a los ejecutivos japoneses, temerosos de un extranjero, pero sabedores de los problemas de luchas intestinas y falta de rendimiento de la compañÃa.
Pero la decisión parece acertada, su trabajo y viajes incansables entre Tokio, su casa en Nueva York y el caserón en las afueras de Londres donde viven su mujer y sus dos hijos adolescentes comienzan a dar fruto. Sony tiene 10.8 billones de dólares en efectivo en su hoja de balance y una retaÃla de nuevos productos en las estanterÃas, incluyendo la Playstation 3, una cámara digital de gama alta y un televisor superplano que debutará en la próxima pelÃcula de James Bond.
Durante cuatro años Sony quiso convencer a los consumidores de que pagaran un precio adicional por sus gadgets sólo por haberlos inventado ellos primero (walkmans y cámaras de mano). Hoy en dÃa Sony se dedica a mejorar gadgets que ya existen, produce imágenes mucho más detalladas o les dice a las cámaras que hagan la foto cuando el sujeto sonrÃe.
El objetivo de Stringer es conectar cualquier aparato — televisiones, reproductores de música, Playstation 3 — entre ellos y que a su vez se vinculen a la red de Sony para la descarga de pelÃculas, series de television y videojuegos. La descarga se obtiene de la Playstation 3, que actúa como un servidor de contenidos que sirve tanto para alquilar pelÃculas como para jugar.

Adicionalmente, las pantallas LCD Bravia más recientes permiten conectarse a Internet y recibir pelÃculas sin una suscripción por cable o satélite, e incluso lo pueden hacer con todos los contenidos gratuitos de YouTube. Sony ya está preparada para mandar la última pelÃcula de Will Smith -Hancock- en noviembre a todas aquellas teles Bravia que dispongan de esta función, incluso antes de su lanzamiento en televisión por pago o DVD. En la visión futurista de Stringer, los consumidores le pagarán a Sony por sus televisores, y luego le volverán a pagar por descargarse pelÃculas, series y música a través de esos mismos aparatos. “Para mÃ, la batalla está en la conexión en red de estos aparatos”, recalca. “Tengo que ganar en eso”.
Pero ¿Cómo puede Stringer hacer que los aparatos se comuniquen entre sà en una compañÃa cuyos ejecutivos apenas se hablan entre ellos? Cuando tomó las riendas, Sony era tan disfuncional –y las divisiones guardaban sus territorios con tanta ferocidad– que el director de un departamento podÃa no devolver las llamadas de otro de la propia compañÃa. Stringer les convenció de cómo las partes de Sony debÃan unirse para luchar contra la competencia, en lugar de pelearse entre ellas. Señaló el margen que podÃa recortarse si los diferentes brazos de la compañÃa cooperasen en marketing. Pareciendo algo obvio, sus predecesores no supieron llevarlo a cabo.














Julio 31st, 2008 at 9:28 pm
Buenas tardes
Quiero informaos de que habéis errado en la traducción por que habéis traducido literalmente la cifra “$10.8 billion” como “10.8 billones de dólares” y no es asi. Hay una diferencia sustancial, el billón “europeo” equivale a 1 millón de millones (1^12) y el billón “americano” equivale a 1000 (mil) millones (1^9). Por lo tanto en vuestra traducción deberÃais poner que Sony tiene 10.800.000.000 de dólares o 10.800 millones de dólares en dinero lÃquido.
Un Saludo a todos.
Agosto 1st, 2008 at 9:16 am
Luis tiene razón. El billon americano es == a mil millones. El billon de europa ( o del resto del mundo dirÃa yo… ) es millones de millones.
Los de EEUU les da por inventarse chorradas…
Agosto 1st, 2008 at 4:01 pm
Hola,
Gracias por la traducción. Eso mismo iba a preguntar yo.
Saludos
Noviembre 11th, 2008 at 3:20 pm
Encima de que se toman la gran molestia de traducir el texto, no os pongais tiquismiquis con las cifras! faltaria mas!